Con buen gusto en cada una de sus esquinas, este hotel pequeñito, limpio y acogedor, te hace sentir como en casa. Con barra libre y un desayuno dirigido por Pablo que no te puedes saltar, hizo que una de las mejores cosas de Ronda fuera su hospedaje y teniendo en cuenta el maravilloso sitio que es, fácil no era.
Gracias por todo.