Primero, agradecer a todo el servicio su amabilidad y cercanía, en especial a Pablo por su simpatía, pasión por lo que hace y, como no, por los desayunos que se curra.
El hotel no tiene desperdicio, desde la limpieza hasta las instalaciones. Uno va encontrando rincones donde disfrutar cada día. Y por supuesto, es especial que uno pueda servirse la bebida que uno quiera, desde refrescos, zumos, vinos hasta el grifo de cerveza que está a nuestra disposición.
Nos quedamos con ganas de más, pues sólo hemos estado dos días. Sin lugar a dudas volveremos.
booking 2015

Hotel en Ronda