Toma asiento en un Seiscientos

Compramos un viejo coche, un Seat 600 (conocido como Fiat en otros países) y lo partimos por la mitad. Integramos la parte de atrás dentro de un muro que hay entre el bar y el comedor. La parte de atrás se ha convertido así en un cómodo sofá incrustado en la pared con sus ventanillas y todo, y abierto de frente al bar.

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De esta forma, el cliente está físicamente sentado en el comedor pero mentalmente presente en el bar. Es una sensación única. El maletero sirve de mueble de cocina, siendo un almacén alternativo donde guardar los platos, los cubiertos y las tazas. Las luces, los intermitentes y las luces de freno siguen en uso y tienen un control personalizado.

Después de cortar un viejo seiscientos por la mitad y usarlo como asiento de pared, todavía nos quedaba medio coche. Hemos sustituido la obsoleta mesa de recepción de nuestro hotel por la parte frontal del vehículo, quedando de cara a la puerta principal. Las luces frontales dan una cálida bienvenida a nuestros clientes en cuanto entran al hotel. El lobby es la primera habitación que uno se encuentra y toparse con un coche convertido en recepción es una sorpresa y una nota de simpatía.

Es una primera buena y sorprendente impresión. Relaja a los visitantes, los hace sentirse a gusto e implicados en la filosofía del hotel desde su llegada, rompiendo el hielo y sintiéndose bien acogidos, que no es más que el objetivo de una buena recepción. Nuestro Seat 600 sabe hacer bien su nuevo trabajo.

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Now, that’s a great first impression for a guesthouse to make. It loosens people up, gets them engaged right away. Breaking the ice and making guests feel welcome is what reception is all about. Our Seat 600 does that very well…

All lights and blinkers still function and are controlled by custom made power supply units, and the dashboard serves as a desktop for doing the check-in administration.

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After using the front and the back of our old SEAT 600 as a reception desk and a wall seat, a couple of items were left unused; the front seats and the spare wheel. We welded the front seats onto iron rotary plates. The construction is very solid but still allows for bending slightly, so we ended up with a pair of comfy rocking-chairs.

Another rotary plate as a support turned the spare wheel into a coffee table. The flat see-through surface table top is attached to the rubber of the tires with suction cups.

We used some more wheels and tires as wall tables at bar stool height.