Cascada de botellas de plástico granini

P1070690-168x300Desde hace más de una década, servimos zumos Granini en nuestro hotel. Hace un par de años, la marca cambió sus famosas botellas de cristal por unas de plástico. Nuestro jardín tropical, un jardín interior, se caldea en invierno gracias a unas instalaciones que hay debajo de nuestra “pequeña Dubai”.

El tubo de escape de la calefacción llega hasta la cima del techo transparente, lo que ha sido siempre un feo trozo de hierro dentro de nuestra pequeña y particular selva. Buscábamos una solución para poder cubrir estos siete metros de tubo y se nos ocurrió hacer una cascada. Como el agua tenía que caer recta para no mojar al público que estuviera sentado al lado, empezamos a experimentar cortando las botellas de plástico y metiéndolas una dentro de otra hasta convertirlas en un tubo transparente.

Además de los acuarios en varios niveles, plantas, pájaros en libertad, pequeños islotes, tesoros escondidos y románticos recovecos, nuestro jardín tropical dispone ahora de esta original cascada de seis metros de altura con efectos lumínicos.
Para su construcción hemos empleado una carcasa de PVC que normalmente se usa como tubería de drenaje. Le hemos acoplado cuatro filas verticales de más de 100 botellas de plástico, de zumo granini.

El efecto pretende imitar las cascadas de champagne.
Entre las botellas y el muro, en las partes traseras de los tubos de PVC, hemos introducido fibra óptica perforada con colores en un patrón simétrico para iluminar las botellas.
La magia aparece cuando el agua cae, produciendo un chapoteo luminoso que va a parar sobre la hilera de envases.
La combinación de luces de colores, los reflejos y las refracciones del plástico, así como las ondas del agua crean un ambiente inigualable y muy relajante.